domingo, 1 de febrero de 2015

Mi nueva forma de gestionar mis propósitos

Imagen de agerstein
La verdad es que no sé cuándo empezó la tradición de hacer los propósitos de año nuevo. He leído que ya los romanos lo hacían... igual es cierto. Lo que sí es seguro, es que somos muchos los que hacemos ese ejercicio actualmente.

Por desgracia, también es una tradición para muchos que esos propósitos apenas duren unos meses. Por eso, el año pasado me propuse pensar el por qué y buscar una solución.

Para mí, los motivos por los que acabo incumpliendo mis propósitos son principalmente dos. Por un lado, cuesta mucho más ensuciar algo impoluto que algo que ya es una pocilga. El año nuevo representa una hoja en blanco en la que no vemos los tachones y errores de los años pasados y eso motiva. Pero cuando van pasando los días, y empezamos incumplir, vuelven los tachones y cada vez costará menos hacer uno. Seguramente hayas escuchado alguna vez cosas como "Qué bien, llevo dos semanas sin fumar" pero no es tan habitual oir algo como "Qué bien, me he saltado la dieta cinco veces este mes". En resumen, mantener la hoja de nuestra historia impecable, motiva... o al menos en mi caso es así.

Por otro lado, si sólo revisamos una vez al año cómo nos ha ido y hacia dónde queremos ir, puede que pronto olvidemos las verdaderas razones que nos llevaron a marcar los propósitos. Es cada vez más frecuente ver en las redes sociales o en los blogs que muchos hacemos un repaso a nuestro año. Incluso hacemos públicos nuestros compromisos, que me parece una gran idea porque puede ser una buena forma de comprometernos más. Pero un año es demasiado tiempo y para algunas cosas nuestra memoria es muy mala, por lo que nos acabaremos olvidando de qué nos hizo pensar en un propósito concreto.

Así que la solución me parecía sencilla: hacer el lienzo más pequeño, para empezar uno nuevo (y lo que implica) cada menos tiempo. Y revisar los propósitos con más frecuencia para refrescar la memoria. Básicamente es copiar lo que ya hizo Francesco Cirillo con la técnica pomodoro, pero en otro ámbito o a otra escala. En resumen, él pensó que si sólo podemos estar concentrados un tiempo limitado, ajustaría sus ciclos de trabajo a ese tiempo. Yo he decidido hacer lo mismo con los propósitos, y por si algún día esto le funciona a muchas personas, lo bautizo como Dory ;)

Mi plan es crear algo así como un roadmap a largo plazo, que sí que sería un buen momento hacer en fin de año. Y luego cada mes evaluar qué he logrado, reflexionar sobre mis objetivos a largo plazo y marcar mis nuevos propósitos para el siguiente mes.

Y como hacerlo público es una forma de comprometerse, ahí va... Este año mis tres grandes objetivos son:

  1. Hacer más deporte
  2. Mejorar como profesional
  3. Dedicar todo el tiempo de calidad que me sea posible a la familia, en especial cuando nazca mi hija.

Teniendo eso en mente, los propósitos para enero eran:
  1. Hacer ejercicio como mínimo tres veces por semana
  2. Leer al menos un libro técnico y hacer algunas katas
  3. Ir preparando todo lo que necesitamos para recibir a la niña lo mejor que podamos
Ahora que ha acabado el mes, echando la vista atrás me siento satisfecho. En cuanto al deporte, ninguna semana fui menos de tres veces a hacer ejercicio, haciendo 121,6 kilómetros en total (repartidos en 17 sesiones). Teniendo en cuenta que en 2.014 hice 270,5 kilómetros, podría decir que en sólo un mes he hecho casi el 45% de lo que había hecho en todo un año. Empecé y acabé The Clean Coder, un libro que me ha hecho reflexionar sobre qué significa ser un buen profesional. Y además hice tres o cuatro katas. Y por último, pero no menos importante, la casa ya está un poco más preparada para la llegada del bebé y empezamos las clases de preparación al parto.

Visto que me siento muy motivado, que voy recuperando algo de forma y que mis tres objetivos principales no cambian, para febrero mis propósitos son:

  1. Seguir entrenando con constancia, pero poner más cabeza. Si no hago ejercicios para fortalecer en general, pronto aparecerá alguna lesión. El objetivo este mes no debe ser los kilómetros hechos.
  2. Leer otro libro y seguir con las katas. Pero intentando buscar la forma de transferir lo aprendido al día a día. No puedo quedarme con la simple lectura. Si no la acompaña una reflexión y asimilación, tampoco me va a ayudar a mejorar.
  3. Que no falte ni el más mínimo detalle por preparar, pues ya se acerca la fecha límite de la primera fase de ese gran proyecto que iniciamos mi mujer y yo hace casi ocho meses.
Feliz Febrero, espero que se cumplan todos tus propósitos ;)

lunes, 26 de enero de 2015

Mi formación es mi responsabilidad

Imagen de teyoo
Imagina que pides la cuenta en un restaurante y ves que te van a cobrar 20 euros de más y no entiendes por qué. Cuando le preguntas al camarero, este te explica que es porque el cocinero quiere ir a un congreso internacional donde aprenderá a preparar mejores platos y así cuando vuelvas podrás disfrutar de ellos. ¿Qué pensarías?

Estoy leyendo The Clean Coder: A Code Of Conduct For Professional Programmers y en un de los puntos trata la formación. Robert C. Martin opina que no es obligación de la empresa el formarnos, que un buen profesional debe preocuparse de este tema sin esperar a que lo hagan por él. De hecho, considera que el hecho de que la empresa invierta en nuestra formación lo deberíamos ver como un favor.

Una de mis tías siempre decía: "Al barco velero nunca le falta una pena, o se le rompe el timón o se le parte una vela". Con esto quiero decir que todos tenemos "nuestras razones" para excusarnos si no nos formamos: hijos, nuestra economía, aficiones, etc. Lo cierto es que hay mucha (y buena) formación gratuita, charlas y talleres grabados disponibles en la red...podcasts de casi cualquier tema que podemos escuchar de camino al trabajo por ejemplo. También es una costumbre extendida el llevar algo de lectura al baño, así que podemos aprovechar ese momento...y si pensamos que un libro técnico es muy grande y no acabarías nunca así...amigo, a comer mas fibra ;) O buscar opciones, pero con excusas no vamos a ser mejores profesionales.

Pero la realidad es que si estamos en una empresa y no en una obra social, probablemente nos hayan contratado porque, entre todos los candidatos, nosotros éramos el que más se ajustaba a lo que necesitaban. No nos contratan por nuestras responsabilidades personales, sino por nuestras capacidades profesionales. Y es nuestra obligación seguir siendo un candidato válido.

Y esta entrada es, ante todo, un toque de atención personal.


lunes, 19 de enero de 2015

Parálisis por análisis

Imagen de moonfire8
   Lo he padecido yo mismo muchas veces, tanto en lo profesional como en lo personal. También lo he sufrido (lo padecían otros pero me afectaba). Y tenía claro que era algo a evitar... Pero no sabía que estuviera bautizado. 

   Básicamente, consiste en intentar alcanzar la perfección y en este empeño, quedamos atrapados en la fase de análisis sin pasar a la acción.

   Las razones pueden ser varias. En lo personal, la autoexigencia por ejemplo, o el miedo al fracaso. En lo profesional, hablando del desarrollo del software, puede estar causado por creer que los requisitos del cliente no van a cambiar y por ello pensamos que analizando el problema con todo detalle desde el principio, quedará todo atado y no tendremos que hacer cambios en un futuro. (Aquí puedes leer más sobre este antipatrón de diseño)

   Según el principio YANGI (You Aren’t Gonna Need It... que se podría traducir como “No lo vas a necesitar”), no debemos hacer las cosas porque creamos que las vamos a necesitar en un futuro, sino hacerlas cuando realmente las necesitemos. Puede que esta sea una buena herramienta para evitar la parálisis del análisis. Y tiene todo el sentido, ¿para qué anticiparnos si puede que nunca se llegue a necesitar o que cuando se necesite haya cambiado las necesidades?

   En lo personal, me gusta pensar que un paso imperfecto te hace estar más cerca de la meta que mil ideas perfectas. A mi cuerpo le sienta mejor que salga a correr a que me quede en casa buscando el plan de entrenamiento perfecto. Ya iré viendo qué necesito, pero no sentado...

miércoles, 1 de mayo de 2013

Estudio de viabilidad: Tu mirada

   Ayer estaba conversando con mi mujer y dos chicas más cuando, no recuerdo cómo llegamos a ese punto, ellas nos empezaron a contar cómo habían decidido emprender y ganarse la vida haciendo lo que realmente les apasiona.

   Es una historia extraordinaria. No porque fuera un cuento de hadas y princesas en el que todo era de colorines y sólo pasaban cosas buenas. Nos contaba una de ellas que tuvo que tomar decisiones que la mayoría tacharíamos de locura y que hubo momentos muy duros. Probablemente, más que la historia en sí, que es preciosa, lo que enganchaba era el brillo de su mirada, la pasión con la que nos hablaba.

Espero no olvidar esa mirada. Creo que a la hora de tomar una decisión importante, si no soy capaz de contárselo a alguien con una mirada así, debería (como mínimo) replantearme las cosas. Ya digo yo que esa mirada no, porque no tengo ni los ojos ni la mirada tan bonita, pero al menos sí con ese brillo ;)

   Si buscas en google “emprender” encontrarás muchas entradas del tipo “X consejos para emprender”, “aprende a emprender” …pero probablemente el primer paso es “por qué” emprender, y probablemente una razón que te permita contar tu proyecto, con la misma intensidad que ellas nos contaron el suyo, sea la mejor opción. Igual no para hacerse millonario, pero sí para ser feliz.

   También, al verlas juntas, pude recordar que cuando haces algo es tan importante el QUÉ y el POR QUÉ, como el CON QUIÉN. Soy bastante repetitivo con ese tema en el blog, pero he tenido la suerte de tener muy buenos compañeros y esa es una de las claves fundamentales para disfrutar de tu trabajo.... Me alegró ver ayer que más gente piensa lo mismo, y más que verlo, sentirlo.

   Esta entrada prometía ser más técnica, pero si contara a alguien las entradas que tengo en mente, sin duda esta sería la que contaría con más ilusión. Así que...¿cuál iba a escribir? ;)

viernes, 19 de abril de 2013

Si das mucho las gracias te salen granos

    Muchas veces reflexionamos sobre un tema en los momentos menos esperados, y a mí me pasó en mi boda...

    Estaba hablando con unos amigos y comenté que me consideraba un tipo con suerte, porque he estado en varios equipos y las cosas siempre me han ido bien. Algunos comentaron que no me subestimara, que por algo sería. Pero yo insistía que no era subestimarme. Sé que me queda mucho por aprender y mucho camino por recorrer, pero estoy orgulloso del que ya he hecho. Aún así, reconozco que debo mucho a las personas con las que he tenido el placer de trabajar y reconozco que he tenido suerte de poder formar parte de buenos equipos.

    Por otro lado, al finalizar la fiesta nos despedimos de las personas que seguían trabajando allí. El DJ nos dijo agradecidos que era la primera vez en cinco años que llevaba trabajando en bodas que le hacían un regalo. Lo normal en las bodas es regalar algo a los invitados, y nosotros consideramos oportuno tener un detalle también con parte del equipo que hizo que ese momento fuera maravilloso. Nuevamente, soy consciente de la cantidad de horas que mi mujer (qué bien suena ;) ) y yo dedicamos a elegir a los profesionales que intervendrían, a seleccionar cada pequeño detalle, ... Pero sabemos que para nosotros fue una noche maravillosa gracias también a cada una de las personas que intervinieron, desde los invitados que hicieron un esfuerzo para acompañarnos hasta las chicas que hicieron pasar un momento genial a los niños, etc etc etc

    A veces, dar las gracias públicamente puede parecer un gesto de debilidad. Pero yo no lo veo así. En esta sociedad, y mucho menos en mi profesión, los Llaneros Solitarios no aportan gran cosa, en comparación a las personas que saben formar parte de algo.  Creo que una de las razones de que me hayan ido bien las cosas es porque siempre (o casi siempre) he sabido reconocer que soy una parte de un algo y he sido consciente de la importancia del resto de ese algo.

    Muchas veces cuesta reconocer que no hemos escalado la montaña solos. A mí me encanta saber que tanto en lo personal como en lo profesional, siempre hay alguien dispuesto a escalarla conmigo.

    ¿Son estas sólo palabras? Pues por una parte sí... al igual que el papel, el blog aguanta todo lo que queramos poner. Puede que no haya sido consecuente con lo que digo o que lo olvide en un futuro. Por otra parte no, porque aunque no sea un santo, sí que intento ser consecuente y siempre he intentando reconocer los méritos de los otros. Hay otras entradas en el blog con agradecimientos, como esta, y además, para predicar con el ejemplo, la foto del final... Los agradecimientos son para mí algo importante al que le dedico tiempo. Por ejemplo, llevar una camiseta en la mochila varios días, mientras recorríamos París, hasta ver el momento de sacar la foto adecuada para lanzar un guiño a un grupo con el que he aprendido mucho, es mi manera particular de dar las gracias a las personas que lo hicieron posible y sobre todo que lo han estado haciendo permanente. Por varios motivos he descuidado este grupo, pero sin olvidar su importancia para mí y sin dejar de pensar que volveré a dedicarle el tiempo que se merece.


viernes, 4 de enero de 2013

Repasando el 2012

Mi intención era que esta entrada estuviera publicada antes de fin de año. De hecho, la he escrito varias veces, pero al final todo sonaba tan negativo que acababa borrándolo. Mi novia me suele decir que soy muy exigente conmigo mismo, mi jefa me dijo hace poco que a veces era demasiado responsable…Igual es cierto o igual estoy en un momento negativo. El caso es que para que esto no me apestara tanto, he decidido que como resumen del año sólo iba a dejar constancia de los proyectos en los que estoy implicado y en los que continuaré el año que viene. Ya iré detallando y analizando más en profundidad el año pasado con más calma y cuando pueda verlo desde otra perspectiva.

Asesoría Telemática de Canarias: Este es mi segundo año en la empresa y más o menos todo sigue en la línea que ya he comentado en este blog. Lo más destacable del año para mí, es que la directora del proyecto ha estado de baja por materniadad los últimos meses del año y hemos tenido que asumir sus responsabilidades. Creo que en estos meses el equipo ha dejado más claro que nunca que sólo tiene sentido un pronombre personal: NOSOTROS. Cuando un grupo de personas piensa y actúa como equipo, creo que todo lo demás fluye solo. Hemos tenido que afrontar algunos hitos importantes estos meses y han salido muy bien. Iván y Jorge son excepcionales tanto profesional como personalmente. Y afortunadamente, la relación no empieza y acaba al fichar. Si tengo claro que profesionalmente lo mejor del año ha sido trabajar con ellos, en lo personal también han estado en algunos de los mejores momentos. De hecho, en lo personal uno de mis proyectos más importantes ha sido la “pedida de mano” que le organicé a mi novia, y ellos fueron los cómplices que la montaron. Y también son los que han firmado para iniciar mi expediente matrimonial...así que qué más puedo decir. Igualmente destacable este año ha sido la oportunidad de colaborar un poco más con otra compañera. Ha sido muy gratificante y desde aquí aprovecho para agradecer una vez más a Mercedes su trabajo y su forma de ser.

Sytask: Este año también tuve la gran fortuna de poder formar parte de otro equipo. Al principio me llamaba la atención la tecnología (mobile + nube) y el hecho de poder trabajar otra vez con un profesional al que admiro. Pero debo haber hecho algo bueno en otra vida, porque todos y cada uno de los miembros del equipo son de ese tipo de personas con las que uno desea trabajar. Esta era de las partes que más negativas salían en otras versiones de esta entrada, porque creo que cuando formas parte de algo grande, con gente de semejante calibre, debes hacer todo lo posible para, al menos, intentar estar a la altura. Y creo que no he dado todo lo que la ocasión merece. Este es uno de los puntos a mejorar este año.

Scrum Manager: En cuanto a la colaboración en Scrum Manager, no hay novedades. Llevo tiempo intentando aportar algo más a la comunidad, en forma de contenido, pero este año tampoco ha podido ser. Lo bueno es que sigo aprendiendo de mis compañeros y de todos los que en cada edición deciden participar en los cursos.

Mindfulness: Este es otro proyecto que ha nacido en el año que se ha ido. En el blog habrás visto que suelo hablar mucho de motivación, trabajo en equipo…Pues en el 2.012 las estrellas se han alineado para que conociera a una psicóloga a la que le entusiasmó mi propuesta de colaborar para crear talleres que de alguna forma pueda mejorar el trabajo en mi sector. Eso sí, luego el destino ha estado poniendo la zancadilla y no hemos podido cumplir ninguno de los plazos marcados para el primer taller que queríamos sacar. Aunque tanto mi compañera como yo estamos realmente entusiasmados y no vamos a parar. En el 2.013 trabajaremos duro para ir cumpliendo nuestros objetivos.

AgileCanarias: Bueno, lo más positivo con respecto al grupo es que fui a la última charla del 2012 y con la intención de retomar las buenas costumbres en el 2013.

lunes, 23 de julio de 2012

Ocho minutos

   Hace poco vi la película Tan fuerte, tan cerca. En ella, el protagonista cuenta que si el sol se apagara de repente tardaríamos ocho minutos en enterarnos, porque ese es el tiempo que tarda la luz en recorrer la distancia que separa la Tierra del Sol. Y contaba que se le estaban acabando los ocho minutos de un ser querido que había perdido.

   Esto me hizo pensar en nuestra profesión. Creo que realizar bien el trabajo es algo bueno. Realizar las tareas asignadas en tiempo y cumplir con la expectativas es un buen objetivo. Pero todo gran profesional además dejará sus ocho minutos, que perdurarán en proporción a su calidad y la capacidad de haber formado parte del equipo.

   Aunque me queda mucho camino por recorrer y es breve el que he recorrido ya, quise saber si había sido capaz de dejar mis ocho minutos aunque estos sólo duraran unos pocos segundos. He estado en tres empresas desde que empecé a dedicarme al desarrollo de software formando parte de un equipo, y la verdad es que ni me atreví preguntar a compañeros de la primera (sólo estuve un año y todo era nuevo para mí) ni vi sentido preguntar a los equipos en los que estoy actualmente. Pero la respuesta de dos compañeros de la segunda empresa fue realmente gratificante. Creo que ha sido un buen ejercicio y es algo que nos deberíamos preguntar alguna vez: ¿Estoy dejando huella?.

   P.D.: Tengo un café pendiente hace demasiado tiempo con esos dos compañeros, que espero resolver pronto ;)